Ansiedad y cuerpo: por qué no se calma aunque todo esté bien

Introducción

Hay una frase muy común entre personas con ansiedad persistente:

“Mi vida está bien, pero yo no lo estoy.”

No hay un problema concreto.

No hay una amenaza real.

Y aun así, el cuerpo no se relaja.


La ansiedad no es solo un estado mental

Durante mucho tiempo se ha explicado la ansiedad como un problema de pensamientos.

Pero la ansiedad se siente en el cuerpo:

  • tensión
  • opresión
  • aceleración
  • bloqueo
  • cansancio

Eso ya es una pista importante.


El cuerpo aprende por experiencia, no por lógica

Si tu cuerpo tuvo que mantenerse en alerta durante mucho tiempo, aprendió que eso era necesario para sobrevivir.

Aunque hoy la situación haya cambiado:

  • el cuerpo sigue actuando igual
  • no “confía” en que ya pasó

Por eso no basta con decirse “todo está bien”.


Cuando el cuerpo no se siente seguro

La ansiedad persistente suele aparecer cuando:

  • el sistema nervioso no reconoce la seguridad
  • el cuerpo no sabe cómo bajar la guardia

No es falta de voluntad.

Es un sistema que no ha podido soltar.


El enfoque corporal como vía de salida

Cuando trabajas con el cuerpo:

  • no intentas convencerlo
  • le das la posibilidad de descargar tensión
  • permites que la calma aparezca sola

[Cómo trabajo la ansiedad persistente desde el cuerpo – Método SRN]