Por qué la ansiedad no se va aunque lo entiendas todo
Introducción
Hay personas que no viven su ansiedad como ignorancia o confusión.
La viven como frustración.
Han hecho terapia, han leído, han entendido su pasado, saben “por qué” se sienten así… y aun así, el cuerpo sigue reaccionando como si algo estuviera mal.
Si este es tu caso, no es que estés fallando. Es que la comprensión mental no siempre es suficiente.
El error común: creer que entender equivale a resolver
Durante años se ha transmitido la idea de que, si entiendes el origen de tu ansiedad, esta debería desaparecer.
Pero el cuerpo no funciona como una ecuación lógica.
Puedes saber que hoy estás a salvo y, aun así, sentir:
- opresión en el pecho
- nudo en el estómago
- tensión constante
- hipervigilancia
Porque la ansiedad no siempre se mantiene por pensamientos, sino por respuestas automáticas del cuerpo.
Cuando el sistema nervioso se queda atrapado en alerta
El sistema nervioso aprende por experiencia, no por razonamiento.
Si durante un periodo prolongado tuvo que mantenerse en guardia —por estrés, miedo, pérdidas o sobrecarga— puede quedarse “programado” en modo supervivencia.
Aunque tu vida ahora esté bien, el cuerpo sigue actuando como si no lo estuviera.
Esto se conoce como desregulación del sistema nervioso.
Por qué hablar ya no basta en algunos casos
La terapia de habla funciona muy bien para:
- dar sentido a lo vivido
- ordenar la historia
- aliviar conflictos conscientes
Pero cuando el problema está en una activación corporal constante, hablar no desactiva la señal de alarma.
No porque la terapia sea mala, sino porque está trabajando en otro nivel.
La alternativa: ayudar al cuerpo a soltar
Cuando la ansiedad no se va, el camino suele pasar por:
- trabajar desde el cuerpo
- liberar respuestas automáticas
- devolver al sistema nervioso la capacidad de sentir seguridad
No se trata de pensar diferente, sino de sentirse diferente físicamente.
